La educación financiera empieza por casa

Todavía son muchos los que creen que hablar de educación financiera es  involucrarse en un mundo técnico y complejo. Por el contrario, la educación financiera nos permite desarrollar habilidades útiles en el día a día: presupuestar los gastos de la casa, identificar la tarjeta de crédito más barata, proteger nuestro patrimonio con un seguro, tener un fondo de ahorro para enfrentar imprevistos, preparar el retiro.

Transmitir estos conocimientos es un reto enorme que requiere los esfuerzos conjuntos de gobierno, organizaciones sociales e instituciones financieras y educativas. No obstante, el hogar sigue siendo el primer y principal entorno en que adquirimos conocimientos y habilidades que utilizaremos toda la vida.

La educación financiera empieza por casa

En el marco de una educación permanente o de una educación a lo largo de toda la vida, la educación financiera ha llegado a ser importante para todas las personas y no sólo para aquéllas que tienen una alta participación en los mercados financieros o se dedican a tareas de inversión. La educación financiera contribuye con una mejor calidad de vida, la construcción continua del conocimiento, el respeto de los valores, el desarrollo de destrezas, habilidades, actitudes y la toma de decisiones en temas que tienen que ver con la organización de su presupuesto, la distribución de gastos, las inversiones en educación y otras, la adquisición de bienes y servicios y, la adquisición de préstamos; así como asegurarse de un ingreso digno cuando se jubilen y otros temas financieros.

Las finanzas en el hogar sigue siendo el comienzo de una buena educación financiera, el primer y principal entorno en que adquirimos conocimientos y habilidades que utilizaremos toda la vida y los cuales desde muy pequeños se inculca la cultura de las finanzas personales.

Con esto y por medio de la educación financiera permite, asimismo, contar con un mayor conocimiento de los productos financieros, conceptos y riesgos, y desarrollar habilidades y confianza para tomar decisiones, conocer dónde acudir para obtener ayuda, y para tomar otras acciones efectivas para mejorar su bienestar financiero; asimismo, está orientada a la formación, capacitación, buenos hábitos y costumbres en cuanto al uso de los instrumentos y herramientas básicas de la vida financiera de las personas y, por ende, de aquellas responsables de hogares y por extensión de la vida comunitaria y social.

Si la educación financiera comienza en casa se puede ser mejor en la interacción personal, social y familiar y, en el uso del dinero, actuar responsablemente y aprovechar las oportunidades del crédito responsable, del ahorro y de la inversión y, especialmente, de la responsabilidad de un trabajo digno o asumir iniciativas empresariales para producir el ingreso que le permita vivir con decoro, transparencia y honradez, que se traduce en una mejor calidad de vida.

Tomado de Gestiopolis.

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